A mi hermano Eduardo

(In memoriam)

Como este lugar es cómplice de mi vida y de mis sueños, he decidido honrarlo y acariciarlo, con la incorporación de imágenes y textos surgidos, nada más ni nada menos que por el hecho de estar viva y llevar la vida puesta…

Con esto quisiera significar que el Verbo Amar es la única voz verdaderamente Alta que se seguirá escuchando y conjugando, en el tiempo y en el espacio que Dios elija y disponga que ocupemos.

Por lo tanto, el llamado esencial, y liviano equipaje, de amar y ser amado, seguirá siendo el único atuendo con el que vivamos y el que nos llevemos puesto, a la hora de cambiar de domicilio, como hizo mi hermano Eduardo.

Estas imágenes pertenecen a la vida de mi infancia. Y a la infancia de mi vida…(Si soy niña, soy poeta, si soy poeta, sigo siendo niña)

Los poemas que acompañan son la ropa que mi piel viste y también se llevará puesta.

 

Hermanos

Hermanos

JUGANDO LOS TRES, JUGANDO


Sé que podemos seguir jugando aquí.
Aquí, la Repelusa a babucha.
Aquí, multiplicada por tres, sigue diciendo ¡Piedra libre!
Y es poder…Poder elegir ganarle al viento
Y no a la realidad que te censura.
Sé que recordar todo aquello
es perfumarnos
de veranos, de inviernos, de alfajor.
Sé que si miramos nuestras manos
es posible descubrir la infancia
de la mano de la infancia, La Repelusa…yo
La Repelusa
sigue siendo aquella que resbalaba en los charcos…
Conjugábamos:
Tú te caes, yo me caigo
Nos caemos…jugando.
¡Piedra libre por tres!
Noches de verano, blancas,
tengo
un alfajor
guardado
de maicena y dulce de leche, ustedes y yo
amándonos.
Presente eterno, sin pies.
Sólo con las manos juntas,
sellándonos,
a babucha.


De izquierda a derecha, Carlos, M. Paula y Eduardo

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Hermanos

Mi hermano Eduardo, cambió de domicilio el 6 de marzo de 2008…
…Porque conjugó el Verbo Maestro durante toda su vida terrena, es que desde allí donde esté (y será el Cielo), su corazón seguirá vestido de AMOR.

Por suerte, cuando la innombrable vino a buscarlo, se le escapó. ¡Y se lo dije!:

SE TE ESCAPÓ

Con tu capa de sombras y cenizas,
espesabas mi aire, zigzagueabas mi vértigo.
Latidos indescifrables
galopaban sobre mi paisaje de posibilidades.
Y aunque todo ahora delate
que te has llevado una parte de mis pasos con su vida,
voy a confesarte que te distraje y jugamos
a esconder los miedos detrás de cualquier tarde,
detrás de cualquier árbol.
Muerte…
también él te entretuvo mucho tiempo antes de irse,
jugando a la escondida con la Vida,
contando con sus dedos, días
de felicidad en escarpines.
Finalmente, se te escapó, corrió.
No te lo llevaste. Ni siquiera a babucha
como él a mí,
en nuestra infancia rubia, térmica, única,
cuando éramos tres, jugando a la escondida.
Él nos dijo a todos: ¡Piedra libre!
Y llegó primero
con su capa de paz, con su amor sin límites.
Contando con sus dedos
los días felices,
ahora…
desde arriba.
Sin grises.
Sin piedras.
¡Libre!

 

Claro que lo extraño y a veces soy…

SOY EL HUECO

Soy el hueco cardíaco
de un remolino de imágenes vivas..
Siento parir momentos y colores hasta el límite.
Y nacer por mi encima
una tibieza que corona
mi superficie sin bordes:
ronda de abrazos, retornados niños,
gira, gira
hasta que la memoria, lentamente
se desmaya…de tanto nacer.

Entonces…
sólo pujan lágrimas
que no nacerán hasta la última vuelta
de este girar sin centro,
buscando a ciegas
tu último abrazo,
tan lejano…tan cerca.

 

Y a veces…

A VECES CUANDO LLUEVO…

A veces cuando lluevo
crecen en mis ojos
lentes de agua tibia, detenida.
Y todo, aquí abajo, se ve turbio, húmedo.
Busco
el sol de tus abrazos, de tu risa, la chispa.
Mi piel se ha vuelto de nube…
Y lluevo gris y miro mi mano
y sube y subo
escribiendo visiones...
Sé que estás allí, abrazando tu paz
como a una blanca novia, como a una novia niña.
Ahora
todo aquí abajo se ve claro,
y esta lágrima fugaz, opaca, fugitiva,
derrite tu recuerdo
y tu ausencia es tan líquida,
hermano, ángel… ángel de mis horas
que
a veces cuando lluevo,
te veo simultáneamente,
aquí y allí,
secando mi mano, secando tu historia.

 

CORDERO DE SOL

Él era un cordero más que humano.
Un cordero que balaba verbos de su sangre pura
y no quería recordar La mancha.
Él era un cordero de sol que abrigaba con abrazos
y  los molinos de viento,  sin pelearse, lo abrazaban.

Un cordero que nos dará la paz en su nombre.
Un cordero que tuvo piedad de todos.
Un cordero con ojos de Quijote
que se convirtió en pastor allí, en lo más alto,
donde yo lo nombro.

Llueve lluvia lana… y tengo un frío abrigado,
mitad cordero, mitad hermano.
¡¡Entero  y blanco hombre
que no buscas La mancha!!

2009

 

Y mi historia continúa conjugándose y conjugando el Verbo, junto a dos maestros con los que balbuceé mis primeras sílabas, mis…

SÃŒLABAS SAGRADAS
(A mis padres)

¡Si con tocar en mi vientre,
el nudo de sus abrazos, el hueco de mi origen,
mágicamente yo lograra…retroactivamente y hasta el fin…
yo lograra
multiplicar, como los panes, los momentos felices,
convertir sus días nublados en mantos de soles y caricias,
en carcajadas de estrellas, sus tormentas,
o en arco iris de besos, sus sabores grises!
¡Si con sólo ese contacto,
(como los superhéroes de los dibujos animados)
hoy yo volviera a caminar tomada de sus manos otoñadas
pero incansables sembradoras
del trigo primordial para la vida: ¡ser amado!
Celebra y aplaude mi corazón taquicárdico, este deseo,
ya desnudo de soberbia y artificios fantásticos.
Y es que por nombrarlos…
¡se ha entibiado el aire!
(como dije aquella vez al convertir
mi oxígeno feliz en un poema
para el soñado hijo de mi sangre)
Hoy se repite esa tibieza y articulo, vulnerable,
esas dos sílabas sagradas.
Toco mi origen y mi ombligo ríe.
Mi boca adulta de niñez los nombra
y tiene la pureza húmeda de esas primeras palabras
en aquella vocesita blanca, como eco de burbujas .
Este legado del alma, este pan-poema a mis padres
ha levado y se ha elevado, al calor del Verbo azul…
Dios. Padre…
Vida…¡Gracias!
Gracias por premiarme honrándolos
Gracias por dármelos y darme,
¡otra vez a Luz!