Descubrirte… creando. Crearte… desnudándote
Sentir desde la nada, la vida
y comenzar el camino desde cero, sin cuerpo.
Dar vida a un color,
colorear una palabra iluminándote la piel.
Sostener al alma, a tu ser caminante,
cuando repleto de encrucijadas
vuelva al hueco de la luz, la poesÃa madre.
Que ella te cree. Que ella nazca de tu sed.
Que las huellas de sus dedos, tu escritura y ella
sean lo mismo, el mismo camino
de ida y vuelta, como recién nacida.
Que vista de tu piel
Que llore con tus lágrimas.
Que rÃa con tu risa. Como una madre.
Las madres y la poesÃa
son únicas y eternas.
Viven por nosotros.
Y por ellas, somos
agonistas
de papel carne, de sangre tinta.
Y vivimos…gracias a ellas.
Limpio todos los rincones.
Todos.
Quito, cual homicida, los indicios de humedad
y cortantes heridas del hielo abrasador.
Paños de sol cicatrizan
mi eco de silencios lÃquidos.
Ya están limpios y secos los rincones.
Todos.
Anida ahora el remedio del tiempo,
en un hueco de luz recién lustrado.
Yo…resbalo por esa luz
en posición fetal.
Y caigo…desnuda de brillos
vestida de paz,
olvidando ¡la tierra!