Sobre la cumbre,
irregulares trozos de papel helado entibian
al recién nacido verso.
No quiere el poeta lapiceras que lo acunen,
quiere dejarlo ahà arriba
para que la Madre Tierra lo aprehenda
en su nido de memoria.
Quiere dejarlo ahà arriba
para que algún pájaro
lo cargue sobre sus alas,
¡y lo oigas…!